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Los aportes desde las Ciencias Sociales al análisis del extractivismo en el Perú

  • Foto del escritor: Valeria Gonzales
    Valeria Gonzales
  • 19 abr 2024
  • 4 Min. de lectura


Como punto de partida, conviene esclarecer que el modelo de desarrollo económico que sigue nuestro país desde los años 90 está basado en la exportación de commodities, la liberación económica y la desregulación de los mercados. Desde las ciencias sociales, existen múltiples aportes teóricos al análisis crítico de esta realidad. La presente columna pretende revisar tres de ellos, partiendo de la idea de que la extracción de recursos supone la transformación de cualquier objeto natural en un ser social. Específicamente, en mercantil cuando es mediado por el trabajo (Chavez, D. 2015).

Si bien existen múltiples enfoques y teorías para analizar esta realidad, quisiera proponer tres: la perspectiva marxista y la neo marxista, la teoría sistema-mundo, y la teoría decolonial. Además, resaltar destacar el aporte que pueden tener para la ecología política y la sociología ambiental, dos ramas de las ciencias sociales que se enfocan en la relación sociedad-naturaleza.

Por un lado, el enfoque marxista propone una reflexión bajo el marco de la teoría del metabolismo social. Esta teoría permite problematizar el tema del extractivismo desde una perspectiva socioeconómica bastante enfocada en el trabajo. Al inscribir las relaciones sociales y el rol (subordinado) de la naturaleza a la dinámica del modo de organización antropocéntrico y capitalista, rechaza la limitación de entender al extractivismo como un simple intercambio de bienes y servicios. Esta dinámica requiere ser pensada como una relación dialéctica e histórica (Chávez, D. 2015). Asimismo, resulta interesante pensar el trabajo, el valor y la mercancía como lo propone Marx desde el lugar que ha tomado el extractivismo en las economías nacionales y el sistema internacional. 
 
“En el 2010, de toda Latam, Perú fue el país con mayor inversión en exploración minera y el tercero en el mundo después de Canadá y Australia (Panfichi y Coronel, 2011, p. 395, citado en Lust, J. 2020). Para el 2014, la cartera de inversiones en el sector minero era la segunda más grande de América Latina” (Lust, J. 2020).

Esta cita nos da pie a complementar la exploración del tema con la teoría de Wallerstein del “sistema-mundo”. Esta teoría, más orientada hacia lo político-económico, plantea que el sistema capitalista ha integrado una variedad de formas de trabajo dentro de una división del trabajo de funcionamiento (economía-mundo). En este sentido, todos los países pertenecen a la economía-mundo, por lo que propone clasificarlos en: centro, periferia y semiperiferia. Desde esta perspectiva, el Perú se entiende como un país de periferia, en limitados casos semi periferia: proveedor de recursos (materias primas, esencialmente), pero con baja capacidad de transformación de la materia, industria subdesarrollada, y un superávit de importaciones frente a un déficit de exportaciones. Destaca el trabajo Cardoso y Faletto (1969), quienes siguen un razonamiento similar, realizan sobre la teoría de la dependencia desde las CCSS en latinoamérica. En este caso, conceden mayor relevancia a las alianzas entre élites económicas dirigentes en la estructura social dependiente de los países latinoamericanos. Es la sonada “maldición de los recursos”, solo que permite entender que la verdadera “maldición” está condicionada por la dependencia de las élites del sistema-mundo donde la demanda internacional que satisfacer se da a costa de nuestros recursos naturales.

Finalmente, la teoría decolonial complementa bastante bien a las anteriores dos con una perspectiva más cultural y política. Para garantizar la satisfacción de la demanda y la subsistencia de un modelo exógeno, el Estado peruano ha establecido una serie de leyes y consensos a favor de las economías extractivas. No obstante, la perspectiva decolonial añade que estas normas y políticas públicas reorganizan la vida social, económica y política de toda la región para asegurar dicha explotación (Ritimo 2023). De igual manera, propone al extractivismo como un factor de reproducción de la violencia colonial contra los pueblos indígenas”

Reflexión

Quisiera recalcar que, al igual que con el resto de las actividades económicas extractivas como la agricultura, la pesca, etc., es imposible imaginar una sociedad sin minería. Absolutamente todo lo que consumimos implicó una cadena de actividades extractivas. Sin embargo, más allá de tener una postura pro o anti minera, la propuesta desde las ciencias sociales está en analizar y cuestionar el sistema al que nos encontramos inscritos. Desde el capitalismo, existe una tangible crisis profunda que, como sucede en casi todos los casos, empieza a ser palpable desde los países que pertenecen a la periferia (en otras palabras, países en vías de desarrollo). Esto sucede porque su sistema de producción destruye dos condiciones necesarias: los recursos naturales y la salud de la fuerza de trabajo. (Aranda, J. 2003). Repensar estas realidades desde distintas perspectivas teóricas nos ayuda a comprender las relaciones explícitas e implícitas en nuestro modo de organización social. 


Bibliografia

(2003) Aranda, J. “Principales desarrollos de la sociología ambiental”. http://portal.amelica.org/ameli/journal/623/6233126002/html/

(2020) Lust, J. La continuidad del modelo extractivista de desarrollo en el Perú.


(2015) Chavez, David. Revista Economía. Universidad Central del Ecuador, Ecuador. ISSN: 2697-3332, Vol. 67, num. 105. http://portal.amelica.org/ameli/journal/623/6233126002/html/









 
 
 

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Invitado
19 abr 2024
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Muy buen comentario!

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