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¿Ha evolucionado positivamente la democracia peruana desde el año 2000? Una revisión a la luz de Carothers

  • Foto del escritor: Fernanda Tejada
    Fernanda Tejada
  • 28 jul 2024
  • 5 Min. de lectura

Actualizado: 5 ago 2024




A medida que avanzó el siglo XXI, la tendencia de democratización en América Latina, y específicamente en Perú, mostró signos de estancamiento. Gobiernos elegidos democráticamente comenzaron a socavar constituciones, debilitar legislaturas y adoptar comportamientos autocráticos de facto. Este fenómeno cuestionó los supuestos de democratización tal como lo explica Carothers (2002), quien destaca una considerable zona gris entre democracia y dictadura. Así, no todos los países que abandonaron regímenes dictatoriales lograron establecer democracias plenas, sino que adoptaron elementos democráticos de manera parcial. Carothers (2002) y Snyder (2006) criticaron el paradigma de la "transición a la democracia", señalando que el simple cambio de régimen no asegura una consolidación democrática. Estos puntos coinciden con las observaciones de Brownlee (2009) y (2010), quien discute cómo las democracias pueden erosionarse internamente y cómo los rasgos autoritarios pueden perdurar incluso con elecciones y otros elementos formales democráticos.

Este contexto ha llevado a un "colapso de los supuestos", donde la trayectoria política de muchos países de la tercera ola democrática, como Perú, pone en duda el paradigma de la transición. Para Carothers, el modelo de avance democrático generó muchas expectativas en la región latinoamericana, pero la realidad es que no se ajusta al paradigma de la transición. Países como Perú pueden encontrarse estancados en este proceso de democratización, sobre todo teniendo problemas con la fase de consolidación. No todos los países que abandonan dictaduras adoptan democracias consolidadas, sino que a menudo adoptan solo ciertos rasgos democráticos superficiales. De esa manera, las elecciones por sí solas no son suficientes para garantizar la democratización, ya que la falta de continuidad en las reformas políticas y los legados institucionales juegan un papel crucial en determinar los resultados de la transición.

Para Carothers (2002), hay dos características fundamentales que conllevan a un estancamiento democratico: el pluralismo irresponsable y el poder dominante. Por un lado, el pluralismo irresponsable se caracteriza por una alternancia de poder entre grupos políticos que, aunque diversos, son ampliamente percibidos como corruptos, desinteresados en el bienestar público y desconectados de la ciudadanía. La transición política posterior a Fujimori no logró consolidar una democracia robusta; en su lugar, se profundizó la corrupción y la desafección ciudadana hacia las instituciones políticas (Jave Uchuypoma, 2013; Merino, 2023). Casos como el de Odebrecht y la Ley Chlimper destacan cómo las élites económicas han influenciado la legislación para favorecer sus intereses, utilizando sobornos y corrupción para mantener su control sobre el Estado. Esto perpetúa la desigualdad y la exclusión social, afectando la confianza en las instituciones democráticas (Merino, 2023). 

Por otro lado, en cuanto al “poder dominante” descrito por Carothers se refiere a sistemas políticos donde una facción o grupo controla desproporcionadamente los recursos y las instituciones del estado, difuminando la línea entre el partido gobernante y el estado mismo. Hoy en día la fragmentación y polarización del Congreso exacerbó la dominación del Legislativo sobre el Ejecutivo, con ejemplos claros como la subordinación del gobierno de Dina Boluarte al Congreso y el desmantelamiento del Tribunal Constitucional y la Sunedu, lo que ha llevado a un aumento en la corrupción y el clientelismo (Encinas y Zúñiga, 2023; Vergara Quiñon, 2023), lo que refleja el control de ciertos actores sobre el Estado debilitando sus instituciones democráticas. 

El desarrollo político peruano en los últimos veinte años refleja una evolución compleja y problemática que dialoga con el paradigma de la transición democrática tal como lo propone Carothers (2002). De esa manera, en los últimos años, Perú ha tenido seis presidentes, con renuncias, disoluciones del Congreso, golpes de Estado y protestas masivas. Encinas y Zuñiga (2023) analizan cómo las identidades nacionales radicales, "tutelar-elitista" y "refundadora-popular", son fuerzas principales del colapso social en Perú. Estas identidades han fomentado una dicotomía de "nosotros" contra "ellos", perpetuando la violencia y la degradación institucional, y dificultando el diálogo constructivo. La persistencia de las identidades radicales es una prueba de que la clase política no ha aprendido de las lecciones del pasado, continuando con el uso del lenguaje de la guerra para resolver conflictos. Además, para los autores, la fragmentación del sistema de partidos en Perú ha contribuido a la polarización política y a la falta de soluciones duraderas. La ausencia de partidos políticos fuertes y la tendencia al personalismo en la política peruana han impedido la construcción de consensos y el desarrollo de políticas a largo plazo. La polarización se evidencia especialmente en las segundas vueltas electorales, donde se reproduce la dicotomía entre las identidades radicales.

2016 - 2019
2020
2021
2022
Avances de la lucha contra la corrupción. Sin embargo, equipos especiales eran atacados constantemente. 
La justicia se politiza
Destitución de Vizcarra y breve gobierno de Merino.
Elección de Pedro Castillo.
Golpe de Estado de Castillo, rápidamente neutralizado y encarcelado. 
Dina Boluarte asume la presidencia en medio de una represión violenta de las protestas en su contra por la permanencia del poder y la no convocación a elecciones.
La oposición a Castillo se basaba en la amenaza percibida por el statu quo económico y a las élites establecidas, movilizándose en su contra por su promesa de representar a sectores históricamente excluidos, a pesar de que su gobierno no representaba un cambio radical. Mientras Boluarte tiene un 71% de aprobación entre los ejecutivos de las mayores empresas peruanas, solo cuenta con un 12% de apoyo entre la población en general. Ello a pesar de la cifra de 49 muertos atribuidos directamente por la represión estatal ejercida en su cargo. Significando un uso desproporcionado de la violencia para perpetuarse en el poder.  

En conclusión, el desarrollo político peruano en los últimos veinte años evidencia una crisis democrática que desafía el paradigma de la transición democrática tal como lo describe Carothers. La persistencia de identidades radicales, la fragmentación política, la desigualdad económica y la falta de reformas institucionales profundas han impedido una verdadera consolidación democrática. En lugar de evolucionar positivamente, la democracia peruana ha experimentado un deterioro, manteniéndose en una "zona gris" caracterizada por inestabilidad, corrupción y conflictos sociales. De esa manera, me sumo a la postura de entender que el proceso democratizador de nuestra región ha sido sumamente insuficiente de cara a la realidad nuestra. Por ello, considero que el caso peruano caracteriza cambios más que una estabilidad democrática. Además, hay una relación porosa entre democracia y rasgos autoritarios en el Perú que nos hace cuestionar si verdaderamente la democracia, a pesar de sus retos, ha podido sobrevivir y no más bien mejor entender que hay una amalgación entre esta y autoritarismo. De ese modo, estaríamos viviendo en una época de cambios constantes sobre lo que valoramos y percibimos como democrático. 

Bibliografía:

Brownlee, J. (2009). Portents of Pluralism: How Hybrid Regimes Affect Democratic Transitions. American Journal of Political Science, 53(3), 515–532. https://doi.org/10.1111/j.1540-5907.2009.00384.x

Brownlee, J. (2010). Authoritarianism after 1989. Harvard International Review. Winter 2010. 

Carothers, T. (2002). The end of transition paradigm. Journal of Democracy, 13(1), 5–21.

Durand, F. (2018). Odebrecht, la empresa que capturaba gobiernos. Fondo Editorial de la PUCP.

Encinas, D., & Zúñiga, A. (2023). Divisiones sin sendero: Identidades radicales y degradación institucional en el Perú contemporáneo. En Legados de un pasado irresuelto: El informe final de la CVR y la crisis de la democracia veinte años después. Instituto de Democracia y Derechos Humanos de la Pontificia Universidad Católica del Perú.

Feldman, A., & Luna, J. P. (2023). Criminal Politics and Botched Development in Contemporary Latin America. Cambridge University Press. https://www.cambridge.org/core/elements/abs/criminal-politics-and-botched-development-in-contemporary-latin-america/B63F25A3ABF3F42F723E70CD22C010F8

Merino, R. (2023). Lost in transition: Explaining authoritarianism in Peru. International Journal of Transitional Justice. https://doi.org/10.1093/ijtj/ijad020

Jave, I., & Uchuypoma, D. (2013). ¿Quién dijo que sería fácil?: Liderazgo político de regidoras jóvenes en Lima. Instituto de Democracia y Derechos Humanos  de la Pontificia Universidad Católica del Perú.

Snyder, R. (2006). Beyond Electoral Authoritarianism: The spectrum of non democratic regimes. En Electoral Authoritarianism: The Dynamics of Unfree Competition (Lynne Rienner Publishers).
 
 
 

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