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El Perú del 1.98: por qué el crecimiento económico ya no basta

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    lespucp
  • 20 may
  • 6 min de lectura

Escrito por: Janet Grecia Antón - Estudiante de Economía de la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo



El Perú de hoy se enfrenta a una contradicción estructural que va más allá de sus exitosas cifras macroeconómicas. Mientras las proyecciones del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP, 2025) intentan proyectar optimismo con un crecimiento del 3%, la situación social se ve opacada por una pobreza monetaria que afecta al 27.4% de la población. Este escenario no es un accidente, sino que responde a una desconexión crítica entre la política económica y un sistema político cuya fragmentación ha erosionado la capacidad de gestión del desarrollo. Como bien señala la economista Roxana Barrantes, consultora del programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD, 2025) , un crecimiento del 3% resulta insuficiente para perforar las barreras de la desigualdad si no se mejora el bienestar social de las familias.
Para entender este quiebre, es necesario analizar la conexión entre crecimiento y bienestar. Si bien el Índice de desarrollo Humano (IDH) ha tenido una tendencia positiva alcanzando un 0.764 en 2024 y las cifras del PBI muestran cierta recuperación tras la pandemia, esto no ha permitido mantener el mismo ritmo en los niveles de bienestar social. El Índice de Progreso Social (IPS) de Centrum PUCP para el año 2025 (Guevara Moncada et al., 2025) refuerza esta tesis al revelar que 23 de las 26 regiones del país, incluyendo Lima y Callao, permanecen estancadas en niveles medio-bajos, es decir no logran cubrir las necesidades y servicios básicos de la población. Esta situación podría explicar por qué la gente mira con poca ilusión las cifras de crecimiento nacional, pues no ven reflejado dicho crecimiento en su nivel de vida.

La gestión pública y el nudo de los gobiernos locales
Un punto central de esta parálisis reside en la gestión pública. Se presenta una problemática de administración y ejecución ineficiente de los recursos del Estado genera un impacto directo en el bienestar de la población: la baja ejecución en sectores fundamentales como salud y educación frena la acumulación de capital. Al no fortalecer estas capacidades básicas, se limita la productividad de las familias, y por ende, sus futuros ingresos, lo que perpetúa el ciclo de pobreza que las cifras del PBI no pueden revertir.
Al respecto, el reporte de Eficacia del Gasto de ComexPerú (Guevara et al., 2025)  aclara que, si bien quince Gobiernos Regionales lograron superar el 90% de ejecución en inversión pública —un avance considerable respecto a años anteriores—, la ineficiencia se concentra de manera crítica en los Gobiernos Locales.
En las municipalidades, la ejecución presupuestal en funciones de alta sensibilidad social, como salud, educación y saneamiento, no alcanzó siquiera el 70% (Guevara et al., 2025) . Este déficit en los gobiernos locales es una de las formas más notorias de exclusión social, pues condena a la ciudadanía a servicios precarios. El caso de Áncash, por ejemplo, ilustra esta dinámica negativa al mostrar dificultades para superar el 50% de ejecución en proyectos de inversión clave. Este déficit persistente puede entenderse bajo el marco de  las “trampas de pobreza” analizadas por Banerjee y Duflo (2011): la baja inversión pública genera un círculo vicioso de baja productividad y menores ingresos que impide cualquier salto cualitativo en el desarrollo regional. Esta ineficiencia estatal, más que una falta de fondos refleja una incapacidad operativa que priva al ciudadano de transformar el crecimiento económico en una mejora real de su calidad de vida.
Esta incapacidad de gasto en las regiones no es un problema técnico; es el resultado de un sistema político pulverizado que impide la continuidad. Hoy, la política ha dejado de ser una herramienta de gestión para convertirse en un escenario de supervivencia e incertidumbre. La última contienda electoral, con más de 35 partidos políticos en escena, no solo fue un exceso numérico, sino un síntoma de lo que Sartori (2005)  define como un “pluralismo extremo”. Este fraccionamiento impide la consolidación de cuadros técnicos estables y consensos de inversión, provocando que cada cambio de mando sea una especie de “borrón y cuenta nueva” que paraliza la ejecución pública. Al final, la necesidad de diferenciarse empuja a los actores políticos a los extremos, donde se prioriza el cálculo electoral por sobre una agenda nacional que busque el cierre de brechas. Este estancamiento institucional no es invisible para el ciudadano; por el contrario, se traduce en una erosión profunda del contrato social.
Esta fragmentación influye directamente en la crisis de legitimidad que atraviesa el sistema. Tal como lo señalan Ecevit y Karakoç (2017), la confianza ciudadana en las instituciones es el verdadero termómetro de su eficacia y rendición de cuentas. En nuestro país, esta confianza se encuentra en niveles alarmantes. Según el Informe sobre Desarrollo Humano Perú 2025 del (PNUD, 2025 ), la ciudadanía califica con un 1.98 sobre 10 la capacidad del Estado para escuchar y atender sus necesidades. El diagnóstico es devastador:  el 90% de la población responsabiliza directamente a la clase política del mal funcionamiento del sistema. No se trata solo de que el Estado no gestione, sino que el ciudadano siente que le ha dado la espalda.

Hacia un nuevo contrato social
Ante este escenario de ruptura total, el Perú no puede seguir normalizando la crisis. Con una escena política totalmente desgastada por la confrontación de poderes, el  Estado solo vive para sobrevivir el día a día dejando de lado una agenda política de largo plazo. Esto sumado, a una atomización política que no solo detienen la toma de decisiones sino desorientan y hartan al ciudadano, hace urgente un cambio de rumbo.
Bajo esta premisa, autores como Barrantes (Escuela de Gobierno PUCP, 2026)  sostienen que el desarrollo nacional depende de establecer reglas de juego claras, fundamentadas en el cumplimiento de la ley como base para una reforma estructural del aparato estatal. Sin embargo, como señala el investigador Rubén Berríos (2020)  cualquier reforma técnica nace muerta si no se sustenta en un nuevo contrato social. No es posible edificar sobre la desconfianza; urge devolver la legitimidad a las instituciones mediante un acuerdo que reconecte la gestión con la demanda ciudadana.
Es momento de que el debate público deje de conformarse con las cifras macroeconómicas. Pues el éxito de nuestra nación no puede medirse únicamente por el PBI, sino cómo vive y qué tan digna es la vida de la gente. Superar la crisis actual exige transitar de una política de supervivencia a una con propósito, donde el consenso político deje de ser una abstracción y se convierta en gestión. El camino hacia un Perú más justo exige una voluntad real para reconstruir el puente entre el Estado y la ciudadanía, construyendo un sistema que, por fin, esté a la altura de su gente y sus necesidades.



Referencia bibliográficas:


Banco Central de Reserva del Perú. (2025, junio). Determinantes del crecimiento del PBI potencial y brecha del producto [Recuadro 3]. En Reporte de Inflación: Panorama actual y proyecciones macroeconómicas 2025-2026. https://www.bcrp.gob.pe/docs/Publicaciones/Reporte-Inflacion/2025/junio/reporte-de-inflacion-junio-2025-recuadro-3.pdf


Banerjee, A. V., & Duflo, E. (2011). Repensando la pobreza: Un giro radical en la lucha contra la desigualdad global (M. Mora & J. C. Guix, Trads.). Taurus. https://books.google.com.pe/books?id=qtUO58c9AB0C 


Berrios, R. (2020). Crecimiento sin desarrollo: Un estudio comparado de  Perú, Chile y Corea del Sur. Instituto de Estudios Peruanos. https://fondoeditorial.iep.org.pe/producto/crecimiento-sin-desarrollo-un-estudio-comparado-de-peru-chile-y-corea-del-sur-ebook/


Ecevit, Y. A., & Karakoç, E. (2017). The perils of semi-presidentialism: Confidence in political institutions in contemporary democracies [Los peligros del semipresidencialismo: Confianza en las instituciones políticas en las democracias contemporáneas]. International Political Science Review, 38(1), 4–20. https://journals.sagepub.com/doi/10.1177/0192512115599243 


Escuela de Gobierno PUCP. (2026, febrero). Por qué el éxito económico de Perú es una trampa de la que nadie habla: Roxana Barrantes [Video]. YouTube. https://youtu.be/MN6KckWpcaw



Guevara, R., Zacnich, R., Yngunza, F., Obregón, M., Najarro, D., Huaquisto, M., Bazán, D., Ruiz, A., Cruces, A., & Jara, C. (2025). Reporte Eficacia del Gasto Público: Resultados 2024. ComexPerú - Sociedad de Comercio Exterior del Perú. https://comex-assets.s3.amazonaws.com/comex-assets/web/posts/9456/boletin-eficacia-del-gasto-023.pdf


Guevara Moncada, R., Avolio Alecchi, B. E., Del Carpio Castro, L. A., & Calsina Gutierrez, J. (2025). Índice del Progreso Social Regional del Perú 2025. Centrum PUCP Business School. https://centrumthink.pucp.edu.pe/indices/indice-del-progreso-social-regional-del-peru-2025/



Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. (2025). Actuar, confiar y conectar caminos: El valor de la acción conjunta para el desarrollo sostenible. Informe sobre Desarrollo Humano Perú 2025. https://www.undp.org/sites/g/files/zskgke326/files/2025-07/informe_sobre_desarrollo_humano_pnud_2025-version_digital.pdf



Sartori, G. (2005). Partidos y sistemas de partidos: Marco para un análisis. Alianza Editorial. https://ezequielsingman.blog/wp-content/uploads/2017/03/sartori-partidos-y-sistemas-de-partidos.pdf


 
 
 

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