top of page
Buscar

La huella invisible de la carne

  • Foto del escritor: lespucp
    lespucp
  • 4 jun
  • 5 min de lectura

Escrito por: Nicolle Apanú Soberón - Bachiller de Ciencias Políticas


Hay industrias que aparecen en todos los debates sobre contaminación: las mineras, las petroleras, y las grandes plantas de manufactura. Sobre ellas hay regulación, escrutinio y presión pública. Hay otra industria que genera emisiones equivalentes al sector transporte mundial, consume casi un tercio del agua dulce agrícola del planeta y es la principal causa de deforestación en América del Sur, y que sin embargo no recibe el mismo tratamiento. La cadena productiva de la carne, desde la crianza del ganado hasta el procesamiento y distribución de todos sus derivados, contamina tanto como otras industrias. La diferencia es que nadie la regula con la misma seriedad.

La data existe desde hace años, aunque rara vez circula fuera de espacios especializados. La producción ganadera genera entre el 14 y el 18% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, y produce cerca del 32% del metano liberado en el planeta (Stanford Woods Institute for the Environment, 2025). Ese dato importa porque el metano no es un gas cualquiera: tiene una capacidad de calentamiento entre 20 y 28 veces mayor que la del dióxido de carbono (Springmann et al., 2018). Cada rebaño, cada expansión de la frontera ganadera, cada hectárea convertida en pastizal participa silenciosamente en la aceleración de la crisis climática. 

Pero el problema no termina ahí. Más de dos tercios de las tierras agrícolas del planeta se destinan a producir alimento para el ganado, aunque los productos animales aportan apenas el 18% de las calorías consumidas globalmente (Stanford Woods Institute for the Environment, 2025). La ecuación no cierra. Y los efectos se extienden más allá del clima: el cambio de uso del suelo para ganadería representa el 37,5% de la deforestación global de los últimos 30 años; en América del Sur, esa cifra escala al 70% (FAO, 2021). En total, más de 375 millones de hectáreas de bosque han sido convertidas a producción ganadera en los últimos 50 años (FAIRR, s.f.). Simultáneamente, la acumulación de estiércol en sistemas de crianza intensiva genera escorrentía de nitratos y fosfatos que contamina acuíferos y ríos, produciendo zonas donde la vida acuática no puede sobrevivir, y el 20% de los pastizales mundiales ya está degradado (FAO, 2006). No es una industria que contamina en un punto: contamina en todos.


En el Perú, los datos del propio Estado ilustran esa contradicción. Entre 2001 y 2023, el país perdió cerca de 3 millones de hectáreas de bosques, siendo la expansión ganadera una de sus causas principales (PNUD, 2024). Es decir, mientras el discurso oficial insiste en sostenibilidad y transición ecológica, parte importante del crecimiento económico continúa dependiendo de la ocupación y degradación de territorios forestales. El Reporte Sectorial de Gases de Efecto Invernadero elaborado por el mismo gobierno reconoce, además, que la ganadería representa más del 50% de las emisiones del sector agrícola nacional (MINAGRI & MINAM, 2017), una cifra que rara vez ocupa un lugar central en el debate climático peruano, pese a que coloca al sector pecuario entre los principales focos de contaminación del país. A ello se suma que el Centro Nacional de Planeamiento Estratégico registra que la superficie de ecosistemas degradados pasó de 16,9 a 19,3 millones de hectáreas entre 2015 y 2022 (CEPLAN, 2025a), reflejando que el deterioro ambiental no se ha desacelerado pese a los compromisos estatales y agendas verdes promovidas en los últimos años. Y mientras tanto, el sector pecuario creció un 1,8% solo en 2024 (MIDAGRI, 2025). El Estado tiene la información. Lo que no existe es una discusión proporcional a la magnitud del daño. 
Y quizás ahí reside el núcleo del problema: esta industria no solo está protegida por intereses económicos, sino también por una estructura cultural profundamente arraigada. La psicóloga social Melanie Joy (2010) llamó carnismo al sistema de creencias que normaliza el consumo de animales y sus derivados hasta volverlo moral y políticamente invisible. Lo que se percibe como normal, necesario y natural deja de cuestionarse. Y aquello que no se cuestiona tampoco se regula. 

Porque hay algo particularmente eficaz en las industrias que logran ocultar su destrucción detrás de la costumbre. La minería contamina y se ve. El petróleo destruye y se ve. La industria cárnica, en cambio, ha conseguido algo mucho más sofisticado: integrarse a la vida cotidiana de tal manera que su impacto desaparece detrás de supermercados iluminados, campañas publicitarias y discursos sobre tradición, proteína o desarrollo económico. Incluso muchas empresas del sector han comenzado a apropiarse del lenguaje ambiental mediante estrategias de greenwashing, utilizando conceptos de sostenibilidad sin modificar sustancialmente sus prácticas productivas (Animal Justice Canada, 2022). El resultado es una industria capaz de devastar ecosistemas enteros mientras conserva una apariencia de normalidad. 
En el Día Mundial del Medio Ambiente, el desafío no pasa únicamente por sembrar árboles, reciclar o repetir discursos sobre sostenibilidad, sino por atrevernos a cuestionar las formas de destrucción ambiental que hemos incorporado a la normalidad sin demasiada resistencia. Una crisis ecológica realmente tomada en serio exige discutir también aquello que incomoda políticamente y que rara vez aparece en el centro del debate público, incluso cuando sus impactos son ampliamente conocidos. Porque mientras algunas industrias cargan con todo el peso de la condena ambiental, otras continúan operando bajo la protección de la costumbre, el mercado y el silencio colectivo. 


Referencia bibliográfica:


Animal Justice Canada. (2022). Greenwashing in the meat industry. https://animaljustice.ca/blog/greenwashing 


Centro Nacional de Planeamiento Estratégico. (2025a). Ficha de tendencia: Degradación de ecosistemas en el Perú (T56). Observatorio Nacional de Prospectiva. https://observatorio.ceplan.gob.pe/ficha/t56 


Centro Nacional de Planeamiento Estratégico. (2025b). Ficha de megatendencia: Cambio climático y degradación ambiental (M2). Observatorio Nacional de Prospectiva. https://observatorio.ceplan.gob.pe/ficha/m2 


FAIRR. (s.f.). Managing environmental risks in meat and dairy supply chains. https://www.fairr.org/resources/reports/managing-environmental-risks-in-meat-and-dairy-supply-chains 


Food and Agriculture Organization of the United Nations. (2006). Livestock's long shadow: Environmental issues and options. FAO. https://www.fao.org/3/a0701e/a0701e.pdf 


Food and Agriculture Organization of the United Nations. (2021). State of the world's forests 2020: Forests, biodiversity and people. FAO. https://doi.org/10.4060/ca8642en 


Harvard Animal Law & Policy Program. (2020). Animal markets and zoonotic disease in the United States. Harvard Law School. https://animal.law.harvard.edu/wp-content/uploads/Animal-Markets-and-Zoonotic-Disease-Risk-high-resolution.pdf 


Joy, M. (2010). Why we love dogs, eat pigs, and wear cows: An introduction to carnism. Conari Press.

Ministerio de Agricultura y Riego & Ministerio del Ambiente. (2017). Reporte anual de gases de efecto invernadero del sector agricultura 2014. MINAGRI / MINAM. https://infocarbono.minam.gob.pe/wp-content/uploads/2017/09/RAGEI_AGRICULTURA_VERSION-FINAL.pdf 


Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego. (2025). Sector agropecuario registró crecimiento del 4,9% en 2024. MIDAGRI. https://www.gob.pe/midagri

Poore, J., y Nemecek, T. (2018). Reducing food's environmental impacts through producers and consumers. Science, 360(6392), 987–992. https://doi.org/10.1126/science.aaq0216 


Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. (2024). Plan nacional ganadero: Hacia una ganadería competitiva y responsable con el ambiente. PNUD Perú. https://www.undp.org/es/peru/noticias/plan-nacional-ganadero-hacia-una-ganaderia-competitiva-y-responsable-con-el-ambiente 


Springmann, M., Clark, M., Mason-D'Croz, D., Wiebe, K., Bodirsky, B. L., Lassaletta, L., de Vries, W., Vermeulen, S. J., Herrero, M., Carlson, K. M., Jonell, M., Troell, M., DeClerck, F., Gordon, L. J., Zurayk, R., Scarborough, P., Rayner, M., Loken, B., Fanzo, J., ... Willett, W. (2018). Options for keeping the food system within environmental limits. Nature, 562, 519-525. https://doi.org/10.1038/s41586-018-0594-0 


Stanford Woods Institute for the Environment. (2025, noviembre 21). Meat's environmental impact. Stanford University. https://woods.stanford.edu/news/meats-environmental-impact 


Willett, W., Rockstrom, J., Loken, B., Springmann, M., Lang, T., Vermeulen, S., Garnett, T., Tilman, D., DeClerck, F., Wood, A., Jonell, M., Clark, M., Gordon, L. J., Fanzo, J., Hawkes, C., Zurayk, R., Rivera, J. A., De Vries, W., Majele Sibanda, L., ... Murray, C. J. L. (2019). Food in the Anthropocene: The EAT-Lancet Commission on healthy diets from sustainable food systems. The Lancet, 393(10170), 447-492. https://doi.org/10.1016/S0140-6736(18)31788-4 


 
 
 

Comentarios

Obtuvo 0 de 5 estrellas.
Aún no hay calificaciones

Agrega una calificación
bottom of page